La ciencia dice que el café perfecto existe

Te habrá pasado. Te apetece un buen café y paras a tomarlo en una cafetería. Cuando te lo sirven, en su taza, caliente, con espumita, ese aroma tan rico, ese sabor que te embriaga… «El café perfecto», te dices. Así que al día siguiente vuelves. Para poder beber otro de esos cafés tan maravillosos que sirven ahí. Pero… No, no tiene nada que ver con el que tomaste el día anterior. Este no sabe igual, no tiene ese mismo sabor, ni la misma consistencia… Nada.

Pero, ¿por qué ocurre esto? Pues la misma pregunta se hizo Cristopher Hendon. Este investigador ha desarollado un método científico para lograr el café expreso perfecto basado en el proceso de molido, la dureza del agua y la frescura de los granos de café.

Según él, el agua dura permite que el sabor del café sea más fuerte que con agua blanda. Esto es porque este agua tiene gran cantidad de magnesio y calcio, por lo que compuestos como la cafeína se adhieren al magnesio durante el proceso de elaboración. Además, el agua dura tiene, o puede contener, grandes cantidades de bicarbonato. Esto hace que el café tenga un sabor más amargo.

La frescura de los granos de café puede afectar también al sabor. El recién tostado tiene dióxido de carbono y otros compuestos que se evaporan fácilmente. Con el tiempo, estos compuestos escapan de los granos y, como resultado, tenemos un café con menos sabor. La solución es una temperatura más baja. Así la velocidad de evaporación se reduce, lo que explica porqué se prolonga la vida útil del café guardándolo en la nevera.

café perfecto

El proceso de molido de los granos es también muy importante. Las partículas pequeñas suponen una mayor área de superficie, lo que lleva a un sabroso expreso consistente. Sin embargo, hay un punto en el que lo más pequeño no es mejor. Al extraer el expreso, el agua debe tocar los posos de forma uniforme, garantizando que todos los granos entran en contacto con el agua por igual. Así que Hendon propone un proceso de optimización logrado al modificar el tamaño de molido y la relación de colado. Asegura que al predeterminar la relación entre café y agua, incluyendo la presión de ésta, la extracción máxima se puede determinar de forma sistemática.

De esta forma, el camarero puede mejorar la calidad del expreso a la vez que reduce la masa de café utilizada. Y, además, con este método, se ahorrarían unos 243 millones de Euros al año. Ojo al dato.

Y es que un buen café, ¿no nos hace felices?

café perfecto

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