El sueño de Howard Schultz, CEO de Starbucks

El mundo es para las personas que piensan diferente. Para aquel que dijo una vez que la tierra era redonda, pese a que los demás se negarán a verlo y lo acusarán de mentiroso. Para aquellos que un día creyeron en la revolución industrial o para el que un día decidió ponerle un palo a un caramelo.

Existe un tipo de personas con una luz especial que brilla por si sola, que tienen ideas que por absurdas que parezcan, cambian el transcurso de la historia.

Es el caso de nuestro protagonista de hoy. Un hombre que fue capaz de vender su propia sangre para obtener dinero para comer. Es el caso de Howard Schultz, el  fundador y actual propietario de Starbucks, una de las cadenas internacionales de café más influyentes e importantes del mundo.

Los inicios de Howard Schultz

 

Una historia accidentada rodea la vida de nuestro protagonista. Y es que su vida comienza en un hogar pobre, donde su padre perdió el trabajo, viéndose obligados a vivir en un edificio protegido por el Gobierno, especial para familias que no son capaces de pagar ni siquiera un alquiler bajo.

Las posibilidades de ir a la universidad de Howard Schultz eran realmente bajas. La excasa y casi inexistente liquidez de su familia le cerraba las puertas de su sueño. Sin embargo, no se rindió y encontró en el deporte la forma perfecta de huir de su día a día. Tanto es así, que consiguió una importante beca que le permitió dar el primer paso que le conduciría al éxito absoluto.

Esto le permitió convertirse en la primera persona de su familia en entrar a la universidad. El haber tenido la suerte o la desgracia de haber formado a parte de la clase obrera baja, le permitió darse cuenta de la necesidad imperiosa de mejorar su forma de vida, y de progresar en la vida.

Una lesión le impidió continuar haciendo deporte, y este hecho fue el desencadenante que le hizo perder la beca, y dejar herido de muerte su sueño de prosperar y convertirse en lo que siempre había deseado ser.

Este hecho le llevó incluso a donar sangre, para poder continuar pagando los costosos años de universidad. Al final, después de 4 duros años consiguió graduarse demostrando que todo puede conseguirse si se persiste y se insiste en conseguir los sueños.

 

De la pobreza al sueño de ser millonario

Existe un número limitado de personas que pueden llegar a entrar en la lista de conseguir una hazaña tal. Y es que, su vida ha cambiado mucho desde su niñez a la vida que actualmente tiene.

Su vida siempre ha estado destinada a vivir del café, ya que consiguió uno de sus primeros empleos en la compañía Hammarplast (empresa que vendía cafeteras en el territorio Estadounidense y Europa).

Una vez se convirtió en director de ventas de la empresa (debido en gran parte a su audacia y habilidades), conoció la pequeña cafetería que por entonces era Starbucks.

Por una cosa o por otra descubrió que, esa era la cafetería que de verdad le hacía sentir en su casa, y se propuso la idea de entrar en ese pequeño negocio. Con la idea de convertir la empresa en una que no vendiera café y ya, sino experiencias y un aliento propio.

Los creadores originales de Starbucks, no compartían la filosofía ganadora de Howard Schultz. Encontraba una nueva piedra en el camino que parecía no dejarle avanzar.

Se decidió a arriesgarlo todo, creando su propia marca. Una cafetería que fuera de verdad acorde a sus entusiastas y locos sueños. Tuvo un éxito tal, que en poco tiempo consiguió adquirir la compañía Starbucks por 3,8 millones de dolares.

Incluso fue capaz, de llevar las dos empresas a la vez, esto lo extendió durante dos años, hasta que al final acabó por centrarse cada vez más en la compañía que hoy conoce todo el mundo.

Actualmente Starbucks tiene un valor de 13,000 millones de dolares, una cifra desorbitada fruto de un sueño de una persona que un día fue realmente pobre.

Muchas veces el camino está lleno de piedras que no nos dejan avanzar y que se proponen que no lleguemos a nuestro destino. Desde nosotros tiene que salir el dar un paso adelante e ir avanzando poco a poco. Quizá nunca lleguemos al destino que nos propusimos en un principio, pero lo habremos intentado. O quizás por el camino nos topemos con algo más grande de lo que nos imaginabamos.

Lo importante de todo esto, es aprender que no existe problema que no pueda resolverse con esfuerzo, y viendo el lado positivo de las cosas.

 

 

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